Cuando la realidad aprieta los sueños y el mundo se queda
pequeño, solo queda imaginar otras realidades posibles. Cuando lo que siempre he
querido hacer, cuando lo que siempre he deseado sentir siento que aquí no es
posible, solo queda imaginar otras realidades posibles. Y de repente encuentro
un espacio para todo eso, y para mucho más. Y no es imaginación, es mi otra
realidad posible. Es ese mundo donde yo pongo los significados y borro los
imposibles. Es ese mundo donde aquello sobre lo que poso mis pies es más irreal
que aquello donde cuelgo mis sueños. Donde encuentro mis respuestas inventando
mis realidades. Donde no me siento estancada, donde volar es más natural que
esperar sentado. Donde el sentido de vivir es hacer que ese mundo crezca, y
crecer es fácil cuando tengo libertad de inventar cada tramo.
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