“Pisando mierdas de mi perro y sin afeitar,
Tengo un aspecto bastante deplorable,
Miro al cielo, me cae un rayo asesino
La vida es un resumen de desamores lamentables,
Se me ha pinchado en mitad de tu océano,
La colchoneta hinchable y me ahogo sin remedio en esta agua no potable,
Naufrago del deseo y sin osa mayor en este cielo inabarcable.,
Espero que la muerte sea amable,
Y sepa nadar y tenga traje de neopreno,
Y me invite a cenar o me invite a danzar sobre alguna canción bailable.”
Tengo un aspecto bastante deplorable,
Miro al cielo, me cae un rayo asesino
La vida es un resumen de desamores lamentables,
Se me ha pinchado en mitad de tu océano,
La colchoneta hinchable y me ahogo sin remedio en esta agua no potable,
Naufrago del deseo y sin osa mayor en este cielo inabarcable.,
Espero que la muerte sea amable,
Y sepa nadar y tenga traje de neopreno,
Y me invite a cenar o me invite a danzar sobre alguna canción bailable.”
Paseo por la calle casi dando saltos. Me siento un poco triste y un poco
feliz. Esta mañana volvió a desaparecer antes de que yo me despertara. Hui
rápidamente de esa cama que ya le faltaba él para sentirse completa y comencé a
callejear sin haberme lavado siquiera la cara. Miro hacia el cielo
entreabriendo los ojos dejando pasar los suaves rayos de este sol de invierno.
Me encantaba el calor que él me daba, ese calor de invierno. Sabe tan dulce… pero
cada mañana que se va sin despedirse me deja el cuerpo helado. Cojo lo que me
da, me gusta lo que me da. No es ni mucho, ni suficiente. Ni lo que busco, ni
lo que me merezco. Pero lo cojo. Lo cojo sin más. Lo cojo sin preguntas, sin
dilaciones, sin vacilar. Porque me encanta lo que me da. Me lo da de una manera
que merece más la pena que amores más voluminosos que jamás llegaron a
calentarme el alma.
“Todas quieren magia y la magia se esconde en los calcetines,
El mundo necesita estrellas, pero nadie desea a los arlequines.
Dame todo tu calor, dame todo tu calor,
Dame todo tu calor, dame todo tu calor.”
“Todas quieren magia y la magia se esconde en los calcetines,
El mundo necesita estrellas, pero nadie desea a los arlequines.
Dame todo tu calor, dame todo tu calor,
Dame todo tu calor, dame todo tu calor.”
Llegamos a casa y me quita toda la ropa. Me la quita él. Me quita la
camiseta, los pantalones, los calcetines, el sujetador, las bragas… Me quita la
goma del pelo. Me quita todo. Me quita cada prenda palpándome todo el cuerpo.
Me las quita como si sobrasen, como si se preguntase ¿qué hacen aquí? Las quita
buscando con inquietud que hay debajo, aunque lo sepa, aunque lo haya visto decenas
de veces, siempre me las quita con mirada curiosa, ansiosa, voraz. Y yo me dejo
llevar por ese torbellino de movimientos, de sensaciones, aunque sepa a dónde
me va a llevar ese torbellino… a una soleada mañana de invierno.
“Soy igual que todos pero con otro nombre más curioso,
Deja el tantra el incienso de lavanda
Y dame tu calor y un beso en la boca del alma
Bajo las sabanas y ámame con calma,
No necesito más,
Un tazón de cereales, una ventana y una mañana de otoño soleada,
¡Que no es poco!
Que consiga esto o no es cosa mía,
Pero sin un buen principio, ninguna meta se alcanza
Porque la balanza desde este flotador en medio de la nada
Siempre viene trucada,
y os aseguro que aparte de darme frío, eso me cansa.”
“Soy igual que todos pero con otro nombre más curioso,
Deja el tantra el incienso de lavanda
Y dame tu calor y un beso en la boca del alma
Bajo las sabanas y ámame con calma,
No necesito más,
Un tazón de cereales, una ventana y una mañana de otoño soleada,
¡Que no es poco!
Que consiga esto o no es cosa mía,
Pero sin un buen principio, ninguna meta se alcanza
Porque la balanza desde este flotador en medio de la nada
Siempre viene trucada,
y os aseguro que aparte de darme frío, eso me cansa.”
Paseo entre las calles deseando tomar un buen café cargado, pero ninguna
cafetería me parece apropiada para mi estado de ánimo. Necesito un pequeño café
que me deje disfrutar de las sonrisas que me surgen en este momento, que me dé
el espacio para imaginar mañanas más felices, más acompañadas. Pienso cómo
serían las cosas si le hubiera exigido más desde el principio. Pienso cómo
serían si él se quedara una mañana desayunando cereales. O haciéndolo una vez más
cuando saliera el sol. O dos. O como debería ser yo para que no solo me amase
una noche bajo las sábanas, sino todas las noches, todos los días con más
calma. Pero ni le puedo exigir, ni le puedo dar de desayunar si no se queda en
mi cama. No puedo tampoco ser otra. No puedo salvarle, tan solo puedo amarle y
disfrutar de su calor.
“Dame todo tu calor, dame todo tu calor,
Dame todo tu calor, dame todo tu calor.”
“Dame todo tu calor, dame todo tu calor,
Dame todo tu calor, dame todo tu calor.”
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