Cogería toda su puta ropa y la arrojaría por la ventana. Arrojaría
sus películas y sus fotografías. Arrojaría sus banderas y sus gafas. Arrojaría
sus historias y sus carcajadas. Arrojaría sus pupilas dilatadas y sus
interminables caladas. Arrojaría sus ralladas, sus miradas cuando me mira y
cuando me esquiva. Arrojaría sus diferencias, sus rarezas y sus locuras. Arrojaría
por la ventana su forma de reírse de la vida, arrojaría esos límites que se
pone y que están casi borrados ya en el asfalto. Arrojaría por la puta ventana
las veces que giró la cara, las veces que vino, las veces que se fue y regresó,
las veces que miraba a otro lado pero seguía mi conversación.
Abriría la puta ventana y lo arrojaría todo a la calle, con
el mundo diluviando y las aceras caudalosamente regadas, con el ambiente
abotargado de un apolvorado bochorno y un enfangado marrón. Te juro que lo arrojaría
todo, lo arrojaría todo si tuviese todo eso dentro de mi casa…si alguna vez
hubiera entrado…lo arrojaría todo si alguna vez hubiera compartido todo esto
conmigo. Pero nunca lo hizo. Y ahora sé que no puedo tirar nada fuera. Que mis
brazos quieren arrojar cosas que nunca tocaron, que nunca fueron suyas. Que mi
mente quiere pensar que pasó con todo aquello. Pero no paso nada… y ahora solo
me queda alejarme con la escusa de que todo cayó con esa melena...