viernes, 24 de julio de 2015

Lo arrojaría todo.



Cogería toda su puta ropa y la arrojaría por la ventana. Arrojaría sus películas y sus fotografías. Arrojaría sus banderas y sus gafas. Arrojaría sus historias y sus carcajadas. Arrojaría sus pupilas dilatadas y sus interminables caladas. Arrojaría sus ralladas, sus miradas cuando me mira y cuando me esquiva. Arrojaría sus diferencias, sus rarezas y sus locuras. Arrojaría por la ventana su forma de reírse de la vida, arrojaría esos límites que se pone y que están casi borrados ya en el asfalto. Arrojaría por la puta ventana las veces que giró la cara, las veces que vino, las veces que se fue y regresó, las veces que miraba a otro lado pero seguía mi conversación.
Abriría la puta ventana y lo arrojaría todo a la calle, con el mundo diluviando y las aceras caudalosamente regadas, con el ambiente abotargado de un apolvorado bochorno y un enfangado marrón. Te juro que lo arrojaría todo, lo arrojaría todo si tuviese todo eso dentro de mi casa…si alguna vez hubiera entrado…lo arrojaría todo si alguna vez hubiera compartido todo esto conmigo. Pero nunca lo hizo. Y ahora sé que no puedo tirar nada fuera. Que mis brazos quieren arrojar cosas que nunca tocaron, que nunca fueron suyas. Que mi mente quiere pensar que pasó con todo aquello. Pero no paso nada… y ahora solo me queda alejarme con la escusa de que todo cayó con esa melena...


No hay comentarios:

Publicar un comentario