sábado, 25 de enero de 2014

Tristeza de asfalto

Sentado en un banco las palomas se acercaban a comer las migas que le echaba. Suena “Living las Vegas” de Elvis. Sopla el viento en las ramas lloradoras y las faldas voladoras. Su dirección le empuja a mirar a la izquierda, hacia arriba ve la punta de los rascacielos.


Subo la cabeza. Solo veo asfalto y tristeza, tristeza de asfalto. Cojo un aire que no me alivia la mala bocanada y me vuelvo a sumergir en las páginas de palomas, música, sauces, paseos y altos sueños. Sueños a veces voladores y a veces lloradores. Sueños de palomas que son absorbidas por asfalto, por la tristeza de asfalto.

martes, 7 de enero de 2014

Cuando te pica un ojo hasta que te deja de picar

Una fuerza le empujaba desde dentro. Hasta le picaba un ojo. Algo tenía que salir, pero no sabía qué. Ni cómo. Se cogió una cerveza. Y quiso ser feliz. Música, cerveza, ideas y ganas de actuar. Eran sus mejores armas. Con eso se sostenía. Cuando lograba sostenerse. Todo parecía a punto de ser feliz. Todo parecía a punto de empezar, a punto de explotar. Y ella miraba fijamente de frente. Lo más preparada posible. Y esperó. Le dio un trago a su cerveza. Y se rascó un ojo. Sabía que todo estaba ahí, esperándola. Y no quería hacerse esperar. Estaba a punto. A punto. Y esperando, se acabó su cerveza. Y lo que quería salir se amansó. Y hasta le dejó de picar el ojo. Todo había acabado. Y ni tan siquiera había empezado. Y se quedó sentada. Y se rascó el ojo en recuerdo de ese momento. Pero nada, allí no le picaba nada.