Sentado en un banco las palomas se acercaban a comer las
migas que le echaba. Suena “Living las Vegas” de Elvis. Sopla el viento en las
ramas lloradoras y las faldas voladoras. Su dirección le empuja a mirar a la
izquierda, hacia arriba ve la punta de los rascacielos.
Subo la cabeza. Solo veo asfalto y tristeza, tristeza de
asfalto. Cojo un aire que no me alivia la mala bocanada y me vuelvo a sumergir
en las páginas de palomas, música, sauces, paseos y altos sueños. Sueños a
veces voladores y a veces lloradores. Sueños de palomas que son absorbidas por
asfalto, por la tristeza de asfalto.