"- Puedes preguntarme cualquier cosa.
- ¿Cualquier cosa?
- ¿Qué es eso de ahí?
- Un árbol.
- Sí.
- Y autos. Otro edificio como éste.
- Correcto.
- Gente como nosotros en el edificio. La mitad cree que las cosas no funcionarán. La otra mitad cree en la magia. Hay una guerra entre ellos."
- ¿Cualquier cosa?
- ¿Qué es eso de ahí?
- Un árbol.
- Sí.
- Y autos. Otro edificio como éste.
- Correcto.
- Gente como nosotros en el edificio. La mitad cree que las cosas no funcionarán. La otra mitad cree en la magia. Hay una guerra entre ellos."
Hay que decidirse.
Puedes creer que todo va a salir mal, porque lo va a hacer. Todo acaba, todo se entristece, todo cambia, todo cae, todo falla, todo tiene puntos débiles, todo acaba siendo lo que no pensabas que fuese. Todo es así. Pero solo es un punto de vista.
Puedes creer en la magia. Cada día volvemos a nacer, en un día triste siempre se te puede escapar una sonrisa, todo crece, todo puede resurgir con nuevos vientos, todos tenemos algo especial, todo te puede acabar sorprendiendo. Todo es así. Pero solo es un punto de vista.
Existe un remolino dentro de cada uno de nosotros. Un remolino de fuerza que engulle todas nuestras marrones hojas. Es nuestro remolino. Puedes meter en él toda la mierda, tirarte de cabeza. Si te quedas quieto y no haces ningún esfuerzo, toda la mierda dará vueltas y vueltas alrededor de tu cabeza. Infinitas vueltas en un remolino en el que, no sabes por qué, ya no querrás escapar. Pero recuerda, es tu remolino: con un impulso desde la consciente certeza de que es tuyo, puedes dejarte impulsar hacia arriba, y la magia por la que apostaste en creer te dará mil opciones para pintar nuevas estrellas. Es cuestión de magia. O de lentes. O de remolinos. O de impulsos. Es cuestión de ti. Cuando decidas salir, recuerda que puedes hacer magia con lo que tienes, o puedes utilizarla para trazar nuevos caminos. Invócate bajo tus propias estrellas en un hermoso camino.
“Somos demasiado jóvenes para estar tan tristes”, en un mundo lleno de estrellas…y magia.

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