lunes, 11 de abril de 2016

Otoño

Cayeron tus manos llegado el otoño, como anticipando que si no caían, en invierno me tocarían frías. Cayeron tus manos llegado el otoño, no cayó más mi ropa para vestir de hojas el camino que quedaba por andar. Todo era marrón, y yo seguía con ropa.


sábado, 9 de enero de 2016

Preparada para sentir tormentas

No querría nunca estar vacía
vacía de iguales
de que más dases
vacía de lo mismo esto que lo otro
Me gustan las máscaras firmes
de principios
de hasta aquí
de volar sin dar más explicaciones
Pero debajo de la capa ando descubierta
porque los de tú a tú
los prefiero susurrados
de pecho contra pecho
de miradas de soslayo
Máscara, copa y minifalda
valores, alas y, en ocasiones,
heridas descubiertas:
piel preparada recia para sentir tormentas
- Si me miras a los ojos- dijo solo para esa ocasión-
te muestro mi poesía...

                                                                                                                (con estas cosas, jamás insistía...)


jueves, 17 de septiembre de 2015

Sóplame

«Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas y a las alegorías». (Stanley Kubrick)

Coger la brocha y pintarlo todo de azul
Si preguntas por nombres diré azul
Si preguntas por el cielo diré que es azul
Si preguntas más allá de los sentimientos
Diré que todos, todos, eran de color azul.
Y entonces el viento parará aburrido
La lluvia no querrá caer
Y el cielo seguirá azul,
De ese azul que no cambia, que se deja ver.
Y ni llegarán nubes, ni nacerán luceros
Todo será fácil, todo será eterno
Y los deseos serán concedidos
Y después, poco después,
los deseos vagarán sin camino.
Sóplame
Sóplame la comisura de los labios
Sóplame detrás de las orejas
Sóplame los hastiados azules
Déjame que no comprenda tus labios
Déjame que invente tus manos
Déjame hablar sin sentido
Inventarlos
Rechazarlos
Desarmarlos
Y reescribirlos para amarlos otra vez
Esta vez diferentes, esta vez más reales que cuando los toqué por primera o centésima vez.
Y el mar se irá
Se llevará los azules
Y tú dirás que es verde
Y yo sonreiré viendo celestes y turquesas
Y esos reflejos que cambian de color según de donde los mires
Esos reflejos que son malvas…
y también grises.

viernes, 28 de agosto de 2015

Rompe el aire por la mitad

Ajustó las manos todo lo que pudo, sabiendo que nunca podrían amoldarse de forma perfecta a ese cilindro de goma, pero le daba de sobra para agarrarse a aquellas cuestas. Por ellas corría el viento, corría la luz, bajaba el sol, corrían los carros. Él llevaba su ofrenda: música, livianas piernas y el incontrolable deseo de que la carretera nunca acabase. Rompe el aire por la mitad De resultado dos vientos Uno limpia y deja paz Otro solo corre Solo aliento Rompe el aire por la mitad De resultado dos vientos Por el centro solo música Solo adioses Nadie vuelve, nada eterno Se pierde su estela en un gran póster de naturaleza huyendo Se pierde infinita su figura sobre dos ruedas ¿quién sabrá a donde llega? Respira hasta el fondo Entrecortandose por la fuerza del viento Siempre tuvo miedo de ensanchar demasiado Pero no sabía que por mucho que el viento limitase su figura Por mucho que corriese Por más que lo evitase Nunca sería demasiado grande... Era ese maldito mundo Que se le quedó pequeño. Rompe el aire por la mitad De resultado dos vientos Por un lado tan de allí Por el otro, vaporoso, alegórico, insaciable e inmaterial Sin duda, hijo del viento

domingo, 9 de agosto de 2015

Remolinos, esencia y cambio. Puro cambio.

El huracán no te arrastró,
el remolino de tantas palabras, voces altas, hojas, flechas, brechas,
no te arrastró.

Flotaste con calma en aguas revueltas,
hundiste raíces y algo afloró.

Vi que el agua y la tierra caló tus huesos,
que sus risas calmaron tus nudos, que nuestros remolinos volaron tus importancias.

Pero en un manejo perfecto de tus pasos,
en un equilibrio armónico entre tus brazos,
ensanchaste tu alma sin faltar a tu esencia.

Marie Las Baguettes: vuela libre, sueña lindo;
pocas veces podemos despertar añorando un ayer tan diferente,
pocas veces la realidad tuvo el cielo tan rosa y el horizonte tan verde;

la realidad tan sueño, el sueño tan asentador y tú, tú agua que fluye y puro cambio.


GRITA UN MONO,
VENDE UN CHURRO,
CHUPA UN BOLO,
HACE UNA BECA,
MEZCLA QUESO Y TOMATE,
TRAGO DE CRISTAL.
UN GATO CUADRADO DE COLORES,
CORREN LOS NIÑOS EN LA 30, 
PRENDE UNA COMPU PERO NO SABE LA RESPUESTA.
COME FRUTA,
BAJA A LA REFRI,
LLORA UN BEBÉ PIRATA.
CHONE, MINDO, OTAVALO, MONTAÑITA, QUITO.
SALE LA LUNA, SE PRENDEN LAS LUCES DE COLORES DENTRO DE UNA BUSETA Y BAILA. BAILA, BAILA, BAILA. 
NUNCA DEJES DE BAILAR.

Llenar el mundo de metáforas

A veces me pregunto si realmente somos especiales. Me preguntó por qué ahora todo el mundo presume de loco o imperfecto. Me pregunto qué es ser loco o imperfecto, qué es ser cuerdo o qué ven en alguien cuando dicen que es la persona perfecta. Me pregunto si cualquiera se podría enamorar de cualquiera si pasásemos el tiempo necesario para acostumbrarnos y tuviéramos el corazón predispuesto. Me pregunto qué es ser una buena persona. Me pregunto quién se salvaría de cometer al menos un acto deplorable en su vida.
Todos podemos asumir muchos roles. Podemos gritar en medio de la calle y podemos acertar con palabras en cierto momento, con cierta persona. Pero nuestras ideas, nuestras invenciones, ser capaces de relatar desde diferentes focos: para mí eso nos hace especiales. Ser capaces de licuar lo que absorbimos y reinventar al mundo con hipótesis, con metáforas, crear nuevas palabras. El mundo no gira diciéndote loco, el mundo gira si eres capaz de saltar cuando llega el momento de volar.
Me gusta mirar a mí alrededor e imaginar dentro de cada persona pequeños grandes mundos, pensar que a cada momento puedo encontrar algo especial en los ojos de una persona con la que me choqué, o en una pequeña e inusitada conversación. Otras veces cierro los ojos y me convierto es un minúsculo puntito. Me coloco en un lugar de la Tierra y alejo mi foco tan arriba tan arriba… que ya ni me distingo, ni me veo, ni me siento. Y desde tan lejos todo es muy homogéneo…o muy extraordinario…o muy homogéneo…o muy extraordinario…


CREER hasta volverte loca

Lo bonito de creer ciegamente en algo, es que se convierte en tu verdad hasta el punto de volverte loco. Es mejor tener una convicción firme desde el alma que no creer en nada. La locura te hace arañar la realidad con más ganas que si vivieras en ella, por eso de que cuando uno se acostumbra a vivir con lo que ve, con lo que toca, la vida pierde sentido y fuerza, los pensamientos se vuelven vagos y las historias opacas. Cuando uno se mueve siempre entre límites, entre lo inconstante, lo superfluo, lo dudoso, lo oscuro, las vivencias son más presentes e intensas. Nunca recordarás el árbol por respirar su aire o comer sus frutos, recordarás aquel árbol que fue tu madre, te cuidó y te contó su historia. No recordarás ese libro que leíste porque tenía personajes estupendos, recordarás que fue escrito para ti, y sus personajes compartirán sensaciones y espacios junto contigo. No recordarás aquellas palabras que te dijeron, viajarán contigo si consigues ver que el mundo te las repite con señales en tu recorrido.

El mundo da vueltas constantemente. El tiempo, los lugares, los recuerdos y los destinos se doblan y solapan. Los signos se escriben con viento, tierra y en las intenciones de otras personas. Puedes elegir el mundo tan cuál lo pintan...o garabatearlo hasta volverte loca.