lunes, 11 de abril de 2016

Otoño

Cayeron tus manos llegado el otoño, como anticipando que si no caían, en invierno me tocarían frías. Cayeron tus manos llegado el otoño, no cayó más mi ropa para vestir de hojas el camino que quedaba por andar. Todo era marrón, y yo seguía con ropa.


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