domingo, 9 de agosto de 2015

Llenar el mundo de metáforas

A veces me pregunto si realmente somos especiales. Me preguntó por qué ahora todo el mundo presume de loco o imperfecto. Me pregunto qué es ser loco o imperfecto, qué es ser cuerdo o qué ven en alguien cuando dicen que es la persona perfecta. Me pregunto si cualquiera se podría enamorar de cualquiera si pasásemos el tiempo necesario para acostumbrarnos y tuviéramos el corazón predispuesto. Me pregunto qué es ser una buena persona. Me pregunto quién se salvaría de cometer al menos un acto deplorable en su vida.
Todos podemos asumir muchos roles. Podemos gritar en medio de la calle y podemos acertar con palabras en cierto momento, con cierta persona. Pero nuestras ideas, nuestras invenciones, ser capaces de relatar desde diferentes focos: para mí eso nos hace especiales. Ser capaces de licuar lo que absorbimos y reinventar al mundo con hipótesis, con metáforas, crear nuevas palabras. El mundo no gira diciéndote loco, el mundo gira si eres capaz de saltar cuando llega el momento de volar.
Me gusta mirar a mí alrededor e imaginar dentro de cada persona pequeños grandes mundos, pensar que a cada momento puedo encontrar algo especial en los ojos de una persona con la que me choqué, o en una pequeña e inusitada conversación. Otras veces cierro los ojos y me convierto es un minúsculo puntito. Me coloco en un lugar de la Tierra y alejo mi foco tan arriba tan arriba… que ya ni me distingo, ni me veo, ni me siento. Y desde tan lejos todo es muy homogéneo…o muy extraordinario…o muy homogéneo…o muy extraordinario…


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