Hundo mis manos en lodo
No quiero guantes
Me impregno de esa tierra húmeda que ennegrece mis uñas
Que enfría mi piel
Que presiona mis dedos
Construyo con mis manos cada ladrillo que edificará mi vida
Y todo mi esfuerzo queda bautizado con sudor
Mi sudor que brilla grasiento y huele a sudor
Ese sudor que tu repeles pero que enorgullece mi hazaña
Tú odias mi sucio sudor
Yo aborrezco las frescas aguas químicas con que empalagas tu cuerpo
Que ya no huele a cuerpo
Eres plástico artificial
Yo manantial de trabajo que brota y me une a la humanidad
Odio las palabras vulgares, insulsas, formales
Me gustan tus susurros obscenos
Que me ruborizan, excitan
Que me saben a mar
Me gusta cuando tus palabras
No hablan del mundo real
Que hablan de sueños, de hechizos, de magias
Palabras que me aceleran, que me brotan por dentro, me surgen
Amo las palabras que intoxican
Inventadas para tu verdad
Que me hacen sentir que no eres de aquí, y me llevarías allá
Amo el mundo sin retoques, sin filtros
Y me gusta ver en mí sus reflejos
En un día sin jabón y sin peine
En una noche de brujas
En la que bebes y temes
Bailas y rozas
Huyes y vuelves
Bailo para honrar a la noche
Que te absorbe en lagunas y confusiones
Hablo para que cada palabra te resuene y te quiebre
Sudo para que cada ladrillo huela a mí, y a verde
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