jueves, 26 de marzo de 2015

El niño de la Tierra y la niña del Columpio III

No sabía cuánto tiempo llevaba mirándola, el tiempo solo se podía medir por el número de sus balanceos, el tiempo se concentraba entre el subir y el bajar de cada impulso y se volvía a repetir, el tiempo se había convertido en esa repetición que parecía eterna, pero no cansada. Y en un instante todo pareció cambiar, ella bajó su mirada con un leve movimiento, insignificante, casi imperceptible, un gesto que solo ellos agarraron, que solo ellos percibieron, y todo cambió. La niña se impulsó por última vez desde el columpio, soltó sus manos de las cuerdas y flexionando sus rodillas cayó de pie en la tierra. Fue un salto seguro, sus dos pies se posaron sin vacilar y sacudieron la tierra, levantaron algo de polvo y causaron ese ruido sordo que confirmaba su peso y su firme posición. El niño la miraba emocionado, ¡ella había rechazado su vuelo! ¡Había preferido caer!

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