"Los locos abren caminos que más tarde seguirán los sabios, dice Carlo Dossi. Lo que antes era inmoral o repugnante se hace luego todo lo contrario."
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Lo bueno y lo malo no son más que miradas llenas de prejuicios. Deberíamos de sincerarnos con nosotros mismos; la mayoría de cosas que hacemos son por miedo a hacer las que realmente queremos hacer. Y la mayoría de las cosas que hacemos nos mantienen en la inmutable línea de lo correcto, de lo sensato.
Locos y cuerdos ríen y lloran, pero creo que los locos ríen más alto y lloran más lágrimas. Bailan y se ensucian más veces. Cantan cuando nadie lo espera. Llegan a casa los últimos, pero llegan los primeros a donde quieren llegar. Cometen más errores y reciben las peores miradas. Pero son los que más se sonríen por dentro. Las líneas de lo inmoral y repugnante no están trazadas por sociedades, culturas, religiones ni otras normas o metas ajenas. Trazan sus propios círculos y se regocijan sacando el pie fuera de vez en cuando. Sus propios círculos, cuadrados o espirales. Jamás resuelven en línea recta. La vida les da posibilidades, no expectativas. Ellos miran con colores, sienten con ardores y dejan marcas enlodadas con cada una de sus pisadas.
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