Soy una persona frustrada. Y me alegra serlo. Me alegra
pensar que el mundo es una mierda, y tener que esforzarme todos los días por
creer que aún así merece la pena. Me alegra cuestionarme todo lo que veo, todo
lo que leo. Me alegra ser una persona que ve manipulación y conspiraciones en
cada noticia, me alegra cabrearme por ello y querer decir ¿qué te crees, que
soy imbécil? Me alegra que la vida me sepa a poco, que encuentre el entorno
demasiado pequeño para la capacidad de las mentes. Me alegra ver que las
realidades que inventa mi cabeza al caer en la realidad que piso no tienen
cabida, y seguir buscándoles un lugar sin llegar a encontrar respuesta. Me
alegra estar cabreada porque la gente se deje engañar por anuncios, por sueños
que no son fruto de deseos internos. Me alegra que no me guste el móvil, ni la
tele, ni las grandes empresas, ni los centros comerciales. Me alegra cabrearme
conmigo misma cuando caigo en estas trampas. Me alegra sentime mal por creer que hoy no te aporté suficiente, por
creer que no fui lo suficientemente buena compañía para crear una reflexión en
ti. Me alegra que mis metas y mis sueños sean demasiado grandes, demasiado
inalcanzables y sentirme imbécil cuando la gente me mira con cara de “ya
crecerás y serás más realista”. Me alegra intentar abarcar mucho y pensar que
no aprieto nada, y seguir intentándolo un día y otro más, y que esa sensación
permanezca. Me alegra tener días en los que sentí que no hice nada de lo que
tenía que hacer para poder cabrearme conmigo misma y no querer que ocurran más.
Me alegra pensar que la vida me lleva lanzada cuesta abajo hacía un futuro
negro, que acabaré cediendo a las costumbres sociales sin atreverme a llevar
una vida inventada por mí, que acabaré teniendo miedo a ser diferente, me
alegra porque este miedo me mantiene constantemente alerta. Me alegra no saber
qué persona quiero ser, pero sí la que no quiero, y que desde esta regla se
vaya perfilando la persona que seré. Me alegra todo esto porque no sé qué es la
felicidad en general, ni lo que es la felicidad para cada persona, pero sé que el
día que antes de acostarme siento que soy esta persona cargada de
frustraciones, sueños imposibles e inquietudes que repartir, siento algo que
debe ser felicidad. Y siento que lo poco que hago es algo, siento que
escuchándote aprendo más y te aporto más que intentando serte útil y que no
tengo que vivir intentando ser cierta persona, sino que ya soy una persona.
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